BA.2, conocida como la variante silenciosa de ómicron, se extiende a toda velocidad por Dinamarca, batiendo récords de infección casi a diario: 46.590 nuevos casos ayer martes, con un 21,8% de PCR positivos y una tasa de contagio de 1,2. Pese a ello, la sensación general entre los expertos es de optimismo y se espera que la primera ministra, la socialdemócrata Mette Frederiksen, anuncie hoy el fin de todas las restricciones desde la semana próxima.

“Las cifras son altas”, reconoció el ministro de Sanidad, Magnus Heunicke. “Pero nuestra valoración actual es que la epidemia alcanzará su punto máximo en un futuro próximo. Tenemos las hospitalizaciones controladas, lo cual se debe a la combinación de que 3,5 millones de daneses ya han sido revacunados (de una población de 5,8 millones) y que ómicron es menos grave”.

En un informe remitido ayer al Gobierno, la Comisión de Epidemias danesa aconseja que el coronavirus deje de considerarse una enfermedad socialmente crítica a partir del 5 de febrero, y que el 31 de enero se retiren las escasas restricciones aún vigentes. En principio, se espera que Frederiksen acepte las recomendaciones y anuncie por tanto el retorno a una relativa normalidad.

Las nuevas recomendaciones se justifican por el hecho de que la elevada tasa de infección por la variante silenciosa de ómicron no se refleja en las hospitalizaciones. Es decir, que el número de ingresos es bastante menor que con otras variantes. En general, la capacidad de los hospitales no está actualmente en peligro por culpa del virus y varias regiones del país están empezando a desmantelar sus dispositivos de emergencia.

La Comisión espera que el número de personas infectadas alcance su punto máximo a finales de enero o principios de febrero. Actualmente, algo más del 50% de los contagios registrados en Dinamarca, donde todos los positivos son secuenciados se deben a la nueva variante BA.2. Prestigiosos epidemiólogos, como Anders Fomsgaard, del Instituto Estatal de Serología danés, advierten, no obstante, contra la tentación de pensar que la inmunidad colectiva sea ya un hecho.

“Es posible infectarse primero con BA.1 y poco después con BA.2. En Noruega, donde el BA.2 también se está extendiendo, ha habido algunos casos en los que esto ha ocurrido. Si pasa lo mismo en Dinamarca, es posible que tengamos que prepararnos para un nuevo repunte”, afirma.

“No obstante, no vemos ninguna diferencia en las tasas de ingreso, mortalidad y demás entre BA.1 y BA.2, así que no es algo que nos preocupe demasiado. Pero también somos conscientes de que el periodo de observación que llevamos es muy corto, ya que BA.2 es todavía una nueva pieza del rompecabezas que estamos investigando“, añade Fomsgaard.

En cualquier caso, las UCIs de los hospitales daneses están lejos de su punto de saturación, lo cual ha hecho que la preocupación disminuya y que los expertos no descarten un cercano fin de la epidemia. Las autoridades sanitarias han establecido el nivel crítico en 200 pacientes con covid-19 en cuidados intensivos. En estos momentos sólo hay 44 y se prevé que la situación siga estable.

Otra preocupación es un tropiezo justo antes de cruzar la meta del fin de la epidemia: que haya tanta infección en la sociedad que los más vulnerables se vean afectados en gran número. De momento, sin embargo, las curvas evolucionan en sentido contrario, ya que en las últimas semanas los adolescentes se han infectado diez veces más que los jubilados.