A dos días de empezar el evento Olímpico los ajustes en prótesis de pierna o cambiar las ruedas dañadas de una silla: en el centro de reparación de la Villa Paralímpica, los técnicos están desde el pasado miércoles manos a la obra con el mantenimiento del material cotidiano y deportivo de los paradeportistas.
Los deportistas tienen acceso todos los días a los servicios del taller de la Villa Paralímpica, asegurados gratuitamente por la centenaria empresa alemana Ottobock, asociada a los Juegos Paralímpicos desde 1988.
«Reparamos el equipo de todas las marcas, desde las prótesis de marcha para la vida diaria a las sillas de ruedas para carreras», describe Peter Franzel, responsable del centro de reparación, que espera realizar más de 2.000 intervenciones durante esta edición de los Juegos Paralímpicos, organizados en París del 28 de agosto al 8 de septiembre.
Desde la apertura de la Villa, las peticiones van llegando porque «numerosos deportistas vienen para verificar su equipamiento y también porque a veces se dañan durante el transporte en avión». En los primeros tres días, se realizaron ya 300 reparaciones.

Ruedas, frenos, cojines
Los cinco bancos de trabajo repartidos en la sala están ocupados en la tarde del sábado.
Dos sillas desprovistas de sus ruedas ocupan el del fondo. Ronny Heinze regula los frenos de la primera y luego cambia un neumático dañado: «Son problemas clásicos, muy frecuentes», dice este técnico alemán, que ha trabajado en el taller de reparación durante nueve ediciones de los Juegos Paralímpicos.
En total, 160 empleados de Ottobock procedentes de unos 40 países están presentes para encargarse de las reparaciones en la Villa y en las sedes de las competiciones.


