Bien sea viajes o el turismo no son ajenos a estas tendencias. “Ya no basta con ir al Himalaya, ahora hay que vivir la experiencia de subir al Everest”, dice Ricard Santomà, vicedecano de Turismo del IQS-School of Managment. “Pero no se trata solo de la experiencia, sino de la exclusividad de la experiencia y de que esta sea cada vez más extrema, porque el objetivo son los me gusta en las redes sociales”, añade Santomà. Experiencias viajeras para millonarios

En este sentido, probablemente, fue más el chute de adrenalina y “no contemplar la aversión al riesgo”, lo que hizo que cinco personas –a razón de 250.000 dólares por cabeza– se embarcaran en el submarino de Ocean Gate que se sumergía hasta los 3.800 metros para visitar el pecio del Titanic , y cuyos restos fueron encontrados, el pasado jueves, por los equipos de rescate que lo buscaban desde el domingo anterior cuando se notificó su desaparición.

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Pero aunque lo parezca, tampoco se trata de un fenómeno tan nuevo. “Los viajes a África de hace un siglo representaban lo mismo. Eran tan peligrosos como exclusivos. O el Orient Express. El Oriente de entonces era muy diferente del de ahora y te podían matar”, explica Santomà.

Por otro lado, la industria turística está tan sujeta a la necesidad de innovación como cualquier otra. “Subir al Everest ahora ya no es una innovación, pero hace una década sí lo era. Y es que, al final, toda innovación se acaba convirtiendo en una commodity”, asegura el vicedecano de Turismo del IQS-School of Managment. En este sentido, lo que vivimos ahora es “una sobreinnovación de la experiencia –opina Santomà– que trata de llevar las cosas al límite”.

Además es fácil detectar, bajo la narrativa de lo sostenible, cierto retorno a lo retro o lo vintage : ¿Viajes al espacio? Sí, pero en globo aerostático. ¿Descubrir el Ártico? También, pero en un dirigible. ¿Ir a una isla paradisíaca del Caribe o la Polinesia? Sin duda, pero viviendo como un auténtico náufrago y aprovechando los recursos que ofrece la propia isla.

El turismo experiencial es transversal a medida que viajar se ha convertido en algo accesible para cada vez más gente, motivo por el cual hay empresas que proporcionan a los muy, muy ricos experiencias que no únicamente ofrecen lujo más allá de lo imaginable –para los simples mortales– que tradicionalmente se asocia con las vacaciones de los que les da igual 1.000 que 100.000, sino experiencias de infarto. Algunas de ellas, incluso se pueden catalogar de excéntricas… y no exentas de peligro.

Y son caras no, lo siguiente. “Pero hay que tener en cuenta que estas empresas tampoco ganan mucho dinero, porque los costes de lo que ofrecen es muy elevado. Así que lo que terminan pagando los viajeros es proporcional y los márgenes no son elevados”, concluye Santomà. 

Viajes al espacio

415.000 euros por volar al espacio

El espacio se ha convertido en la última frontera, también en lo relativo a los viajes. El turismo espacial se vendió como una realidad después de la carrera que protagonizaron el verano de 2021 Blue Origin –propiedad de Jeff Bezos– y Virgin Galactic –de Richard Branson– para ser los primeros en mostrar sus naves para ir hasta los 100 km de altitud, experimentar la gravedad cero y regresar a la Tierra.

La agencia de viajes barcelonesa Bru&Bru, la única en España autorizada para vender los pasajes de Virgin Galactic, también ofrecen este entrenamiento a sus clientes de forma separada para que puedan comprobar los efectos de las fuerzas de la gravedad sobre el organismo durante las fases de lanzamiento y reentrada del vuelo.

En el caso de la compañía del propietario de Amazon el viaje dura 10 minutos, mientras que en el caso de Virgin Galactic es de aproximadamente una hora. Ambas compañías prometieron que se proponían “democratizar los viajes espaciales”, a pesar de lo cual Blue Origin nunca ha hecho públicos sus precios, al contrario que su competidora que ofrece billetes en su VSS Unity a unos democráticos 415.000 euros. 

Solo para reservar hay que probar la solvencia económica con una preautorización de 9.000 euros de la tarjeta de crédito. Una vez se decide a hacer una reserva, el futuro astronauta debe realizar un depósito de 140.000 euros –de los cuales solo 23.000 son retornables en caso de arrepentimiento– y una vez el viajero ha sido aceptado debe pagar los 275.000 euros restantes, como mínimo un año antes de subir a bordo. Además, hay que pasar un entrenamiento para asegurar que se cumplen las condiciones físicas y psicológicas necesarias.

Si el presupuesto del que se dispone es más modesto y le van las emociones fuertes, pero no tanto, por 115.000 dólares es posible hacerse con una plaza en la cápsula Neptune de Space Perspective. Se trata de un globo aerostático de 509.703.238 de litros a la que se sujeta una cápsula con capacidad para 8 personas y un piloto

El vuelo dura aproximadamente seis horas, desde el lanzamiento hasta el aterrizaje. La Neptune asciende durante dos horas hasta llegar a una altura máxima de 30 Km, donde permanece durante otras dos horas, y desciende unas dos horas más antes de amerizar en el océano, donde un barco recoge a los viajeros. Este paseo espacial permite observar la curvatura de la Tierra, además de ver salir el Sol desde la curvatura del horizonte, momento en que los pasajeros podrán brindar con champagne. Además disponen de un bar y de un servicio de comidas –nunca mejor dicho– a la altura. Los primeros vuelos están previstos para finales de 2024, pero ya se pueden reservar.

La compañía francesa Zephalto ofrece exactamente lo mismo –también a partir de 2024– por algo más de 120.000 euros con su cápsula Céleste , diseñada por dos diseñadores de renombre y con todo tipo de lujos a bordo.

Recuperar los viajes en zepelin

185.000 euros por ‘navegar’ por el cielo ártico

Por su parte, los nostálgicos de los zepelines populares en los años 1920 y 1930 del siglo pasado, o aquellos que siempre han tenido el sueño de poder viajar en uno, están de suerte. OceanSky Cruises ofrecerá, en una fecha indeterminada entre 2024 y 2026, un crucero aéreo de 48 horas por el Ártico (Svalbard -Polo Norte- Svalbard) a bordo del dirigible Airlander 10 , el mayor de su clase desde el malogrado Hindenburg . El punto culminante del viaje es pasar seis horas en el Polo Norte.

El precio por una de las 8 cabinas dobles de las que dispone –sin posibilidad de cama supletoria– es de 185.000 euros. La compañía explica que el éxito de reservas ha sido tal que de momento ya no aceptan más.

Descubrir el Polo Norte es también lo que se puede hacer en un crucero de 18 días por poco menos de 45.000 euros a bordo del rompehielos Le Commandant Charcot . O también se puede optar por hacer un safari alrededor de todo el mundo, en un avión privado, durante 25 días y por algo más de 150.000 euros.

Islas paradisíacas

Del lujo deNecker Island a vivir como un náufrago por 80 euros la noche

Sin duda uno de los clásicos de las vacaciones de los millonarios son las islas paradisíacas y poco masificadas. Se pueden alquilar, como por ejemplo Necker Island (en las Islas Vírgenes Británicas) por cuyo uso exclusivo hay que desembolsar 104.000 euros por noche hasta 40 huéspedes o 124.000 euros por noche si se llega a la ocupación máxima de 48 personas. Eso sí, excepto el viaje hasta las Islas Vírgenes, está todo incluido.

Pero no todo tiene que ser caro. Si lo que se quiere es disfrutar la experiencia de vivir como un náufrago, como un auténtico Robinson Crusoe, el español Álvaro Cerezo es su hombre. Su empresa, Docastaway, ofrece la posibilidad de alojarse en auténticas islas desiertas en varias localizaciones de todo el mundo y con diferentes niveles de aislamiento que vienen especificados en su web. Además, ofrece dos tipos de estancias. El modo Supervivencia, en el que el viajero se las tiene que arreglar como mejor pueda y sepa, aunque siempre hay un equipo de rescate no muy lejos por si surge una emergencia. El otro modo, el Confort, ofrece islas con una cabaña y con algunas comodidades para que la experiencia no sea tan extrema. Los precios, en este caso, están al alcance de todo el que se pueda pagar un billete hasta el aeropuerto más cercano a la isla seleccionada. Van desde los 80 euros y hasta los 190 euros por noche.